Boletines en Promo Tur
 

Zona Arqueológica El Cerrito

Leyendas de queretaro - sierra gorda queretaro - turismo en queretaro
 

EL CERRITO

 SANTUARIO PREHISPÁNICO DEL VALLE DE QUERÉTARO

El paisaje que muestra el valle de Querétaro es el de un valle abierto, con terrenos planos, lomerío suave y sierras bajas. En este ámbito abundan los afloramientos de tobas volcánicas y basaltos. El terreno es irrigado en el sur por los ríos Pueblito y Querétaro, así como el Juriquilla en la porción occidental, los cuales drenan hacia el río Lerma. La distribución de estos afluentes se combina con grandes extensiones de suelo arcillosos, aptos para la agricultura en donde son profundos y en donde son someros crece una vegetación de cactáceos, arbustos y pastos que alcanzan los lomeríos.

El territorio antes descrito permitió que los primeros grupos humanos asentados en el valle se pudieran dedicar a la producción de granos y vegetales como maíz, frijol, calabaza, chile, camote y jícama, entre otros. Sin dejar de apropiarse de los recursos estacionales proporcionados por los agaves, nopaleras y mezquites. Una vez logradaza la estabilidad alimentaria, se construyeron los primeros pueblos en donde se agrupan actividades productivas y religiosas con la vivienda. Es de esta forma, que se comienza a construir los primeros lugares de culto o centros ceremoniales cuya función es el ejercicio del culto público, en donde se construyen plazas y pequeños basamentos.

Los más antiguos asentamientos en el sur de Querétaro presentan una estrecha relación con la llamada cultura Chupícuaro, cuyo principal centro de población se encontraba en las márgenes del río Lerma, en la actual Acámbaro, Guanajuato. Cabe señalar que esta presencia de Chupícuaro es más notoria y temprana en el valle de San Juan del Río y posterior en el de Querétaro. La cultura Chupícuarose caracterizó por una arquitectura sencilla de plataformas bajas, de ritos funerarios muy elaborados y particularmente por una cerámica muy elaborada en su decoración. Evidencias materiales de esta cultura han sido registradas en sitios localizados en las faldas del Cerro Cimatario, en las márgenes del río Pueblito y en Saldarriaga, todos ellos al sur del valle.

 Alrededor del año 200 d.C. el naciente estado de teotihuacano influyó en la vida material de los habitantes del valle de Querétaro. La arquitectura de las unidades residenciales no muestra cambios, sin embargo se observa una abundante cantidad de materias primas y mercancías controladas por Teotihuacan. La producción local de vasijas imita formas teotihuacanas sin alcanzar la calidad de las elaboradas en esa capital mesoamericana.

 A la caída de Teotihuacán se efectuaron migraciones y acomodos poblacionales. Durante el inicio de este nuevo período llamado Epiclásico, hacia el año 700 d.C. surgieron nuevos centros rectores de la vida religiosa y política. En el valle de Querétaro El Cerrito emerge como el más importante centro ceremonial, al que se integran los pueblos dispersos en el valle. De este nuevo orden participan sitios como Santa Bárbara, La Negreta, Balvanera, El Tángano y El Colorado al sur, así como La Magdalena, La Joya y Tlacote al occidente del valle.

 Sin embargo el período más intenso de ocupación es el asociado a la cultura tolteca, en Posclásico Temprano, entre los 900 y 1200 d.C. El Cerrito se convierte en uno de los sitios más importantes del mundo tolteca, esto es, una Tollan o sitio a donde se recurría a legitimar y refrendar los vínculos de poder de los grandes señores y guerreros de la región. Es muy posible que a través de estos eventos ritualizados se mantuviera la reproducción de la cosmogonía tolteca.

 La arquitectura se vuelve monumental e integra en su decoración a la escultura en piedra. Refrendando de esta manera las nuevas identidades mesoamericanas, entre estas el reconocimiento al lugar de origen, el carácter sagrado de la guerra, la importancia de las deidades procedentes del norte y particularmente la cosmovisión alrededor de Quetzalcoatl. Los hallazgos arquitectónicos, escultóricos y simbólicos encontrados en El Cerrito permiten equipararlo con los principales sitios toltecas como Tula y Chichen Itzá.

 Fue el momento en que pasó de ser un centro ceremonial a un santuario de alcance regional. Las vasijas, figurillas y malacates en barro encontrados en el sitio dan evidencia de redes comerciales con regiones tan lejanas como Tajumulco en Guatemala, la Huasteca en el Golfo de México y Los Altos de Jalisco al norte.

 Dentro de la arquitectura monumental, los tolteca de El Cerrito integraron dos tipos arquitectónicos de construir edificios, estos son el patio hundido y los palacios o salas columnadas. La actual Plazade las Esculturas corresponde al tipo de patio hundido y entre esta plaza y la de La Danza, se construyo un palacio en donde fueron encontrados pequeños altares con abundantes ofrendas asociadas a braseros de barro de casi un metro de altura. Este palacio, además de dividir el espacio generó un ambiente de privacidad en las plazas, necesaria a sus funciones rituales. La fachada hacia cada una de las plazas estuvo formada por un pórtico, esto es un área techada y sostenida por columnas de madera, decorada con coronamientos con piedra y estucos pintados en rojo y azul.

El basamento piramidal o pirámide, se construyó sobre una plataforma de nivelación de 118 metrospor lado. Sobre de esta inicia formalmente la pirámide, la cual alcanza 30 metros de altura. Formada por trece pequeños cuerpos escalonados en talud, se utilizaron piedras de basalto y arenisca roja, para finalmente ser recubiertos con estuco y pintados en colores rojo y ocre. En cada una de sus caras tenía grandes escalinatas delimitadas por alfardas.

La arquitectura fue ornamentada con escultura en piedra, cuya función es la de u arte público, observable por todo aquel que visitara espacio sagrado, propaganda del sistema político y orden cosmogónico tolteca.

Se utilizaron placas de piedra con grabados para decorar muros, altares y banqueta. El contenido simbólico incluye representaciones de personajes históricos y míticos, gestas guerreras, grifos calendáricos, símbolos y numerosos atributos terrenales, astrales y acuáticos a la deidad Quetzalcóatl. La materia prima utilizada son placas de tobas, grabadas en relieve, en el acabado final se usaron pigmentos minerales e colores azul, rojo, amarillos, blanco, negro.

La escultura también fue utilizada en coronamientos o remates de fachadas, encontrándose hasta cinco tipos diferentes. Con base en su función ornamental y el lugar en que fueron encontrados, han sido interpretados como emblemas del palacio o altar que pertenecen, en tanto en colectivo hacen referencia a posibles linajes regionales.

Un tercer tipo de escultura, es la exenta, formada por representaciones de atlantes, Chac Mooles, portaestandartes y estelas, las que eran colocadas en plazas, frente altares y al pié de escalinatas, asociadas con la recepción de ofrendas.

La cerámica de este período incluye formas y decoración locales de ollas, cajetes y tecomates. Pero son más abundantes las vasijas exclusivas del ritual ceremonial como sahumadores, braseros, ollitas, Tlaloc, pipas, figurillas Mazapa y malacates de barro.

Alrededor del año 1,200 d.C. los grupos toltecas se retiran del valle disminuyendo en consecuencia el uso interno del centro ceremonial. Durante el Posclásico Tardío las diversas etnias que siguieron viviendo en el valle utilizaron parcialmente el sitio para sus ceremonias, esencialmente la pirámide. El cerrito ya no recuperaría su esplendor alcanzado con los toltecas, pero su reconocimiento como espacio sagrado, abierto al culto a una deidad o deidades prehispánicas se prolongó hasta entrado el siglo XVII. Pues como quedó documentado por los franciscanos e el año de 1632 la población chichimeca, otomí y tarasca au seguía dejando ofrendas en la pirámide. Por lo que decidieron colocar una imagen de María dentro del recinto sagrado y transformar el culto prehispánico mantenido en el sitio por más de 1000 años.

El Cerrito, principal asentamiento prehispánico del valle de Querétaro fue considerado en la integración del expediente técnico para lograr la inscripción de la ciudad de Querétaro en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO en el año de 1996.

A su importancia histórica como lugar de culto al que acudieron tanto las culturas locales como las identificadas con Chupícuaro, con los teotihuacanos, toltecas, chichimecas, otomíes y tarascos, se suma la monumentalidad arquitectónica alcanzada a lo largo de un milenio. En la actualidad apenas estamos reconociendo que El Cerrito representa en tiempo más de la mitad de la historia cultural de quienes aun habitamos en el valle de Querétaro. Y en cuanto a valores que le otorgan un significado cultural, la recuperación de una identidad histórica para la población local, tan necesaria en tiempos de globalización.


Fuente:
Fecha:
Noticias relacionadas con: Leyendas de queretaro - sierra gorda queretaro - turismo en queretaro

Nuestros Servicios Turísticos.

Contamos con gran cantidad de servicios turísticos para que disfrute Querétaro al Máximo, desde: Turismo para grupos, Teatro Turístico, Recorridos a la Sierra Gorda, Tours en el Centro Histórico de Querétaro, Ruta de la Independencia, Guanajuato y sus Leyendas, hasta un Talonario para un viaje bien programado. [+] info


Encuesta PromoTur
¿Ya conoces las Tertulias Conventuales? Contáctanos para darte una promoción
No
Si


Ver resultados

Promociones !!
      VER TODAS LAS PROMOCIONES







FaceBook Twitter